¿Qué sucede con los fondos de formación?

¿Quién organiza la formación para el empleo?

Se trata de una organización tripartita (Gobierno-patronal-sindicatos)

¿Ninguno sabía lo que hacían los demás?

El Mundo descubre ahora el problema, lo focaliza en el sindicato UGT

 

EL MUNDO. Descontrol en la Formación

  • Sindicatos y patronal controlan el mercado de cursillos, proveedores e intermediarios

  • Estas actividades se han convertido en un coladero para el dinero público

P.R. Suanzes Madrid
V. Martínez Madrid
M. Recuero Madrid

Actualizado: 17/11/2013 02:55 horas

Curso de Habilidades Comerciales para un grupo de 15 alumnos, con una duración de 20 horas. Las clases las imparte el Instituto de Formación y Estudios Sociales (IFES), vinculado a UGT, que valora el curso en 3.900 euros. “El precio está fuera de mercado”, advierte Luis Alfonso Gómez del Pulgar, un consultor de formación responsable de Innova Personas. “Una empresa normal no pagaría más de 2.400 euros”, asegura. “Hay formaciones muy caras, pero de mucha calidad, con consultorías previas y un formador de nivel y acciones de seguimiento”, explica este técnico superior en riesgos laborales.

La ley establece que se pague entre nueve y 13 euros la hora de formación, por alumno, en función de que el nivel ofrecido sea básico o superior. Es decir, que ayude a desarrollar cualificaciones básicas o que capacite para adquirir competencias de programación o dirección. En el caso de algunos de los cursos del IFES, tales como Corte y cata de jamón o Arreglos florales, el coste es el máximo que contempla la ley, esos 13 euros. “Me encantaría que la Fundación Tripartita hiciera algo, pero está integrada por sindicatos y organizaciones empresariales”, denuncia este consultor.

El negocio que mueven los cursos es millonario y está controlado por las patronales empresariales y los sindicatos. No es sorprendente que el año pasado, cuando el Gobierno recortó en 1.000 millones algunas partidas, tanto CEOE como las centrales tuvieran que hacer fuertes recortes de plantilla.

El Presupuesto de 2014 destina 4.079 millones de euros para las políticas activas de empleo. 2.473,2 millones se dedican al fomento del empleo, mientras que 1.605,5 se reservan para la formación. No obstante, a esta última cifra se suman los recursos de la Fundación Tripartita, cuya función es “colaborar y asistir técnicamente al Servicio Público de Empleo Estatal en sus actividades de gestión de las iniciativas de formación”, y que en 2012 fueron de 2.155 millones de euros. Entre todas las partidas, el dinero destinado específicamente para cursillos ronda los 4.000 millones.

‘Los consejeros de IFES cobraron durante años hasta 20.000 euros en dietas por asistencia al margen de los salarios que obtenían en la UGT’

“Los fondos para las políticas activas han caído casi a la mitad respecto al inicio de la crisis pese a que hay muchos millones más de parados”, recuerda Marcel Jansen, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.

¿Funcionan esas políticas? No. “España gasta poco y mal. Mucho menos que los países nórdicos y lo hace principalmente en bonificaciones, que si son generalizadas, tienen pocos efectos”, añade Jansen.

Según los expertos, faltan recursos, falta transparencia y sobre todo falta control. Cientos de empresas formadoras y gestoras tienen buenos resultados, pero los fondos principales los manejan unos pocos en los sindicatos y la patronal, con una enorme opacidad y técnicas creativas para inflar gastos y reducir los costes, aumentando sus márgenes a costa de la calidad del servicio.

Además, la endogamia financiera entre los agentes sociales y sus filiales de formación es tóxica. Es el caso del IFES, que financia a UGT a través de una deuda permanente de más de 20 millones. Cuando el deudor y el acreedor son el mismo no hay control y, así IFES se convierte en una tesorería encubierta. Un ex trabajador de la fundación asegura que se han utilizado fondos para abonar nóminas de la UGT, algo que el sindicato desmiente de manera taxativa.

Además, como sucede en otras organizaciones, IFES ha generado filiales de intermediación en un mercado cautivo que le permiten engordar su patrimonio. Es lo que sucede con Formación 2020, que, mediante el negocio del suministro de libros para los cursos, ha logrado en los últimos años unas reservas superiores a los seis millones de euros.

UGT niega que haya irregularidades en la gestión de IFES y asegura que sus auditorías son transparentes, pero sólo es una verdad a medias. Por ejemplo, no revela que los consejeros de IFES cobraban hasta 2009 dietas de entre 15.000 y 20.000 euros anuales, además de los salarios que tenían en el sindicato.

‘Muchas veces prima la Ingeniería Financiera para justificar gastos sobre la calidad formativa’, dicen las academias privadas

La fundación de UGT no está sola en la sospecha. Aunque la mayoría de las compañías cumplen, las posibilidades de fraude son infinitas: cursos fantasma que no se realizan; recibir un título firmando una asistencia que no se ha producido; cursos on line o presenciales cuya afluencia se manipula, porque a más alumnos, más dinero; o mediante los “incentivos”. Hay denuncias ante la Fundación Tripartita porque algunas gestoras ofrecen a las empresas regalos a cambio de que certifiquen cursos que no se han realizado o de una calidad o interés muy bajo. Incluso en los que lo tienen todo en orden.

Gestorías o intermediarios ofrecen regalos, como iPads o cestas de comida a empresas. Éstas pagan por el curso, lo abonado se lo pueden bonificar, por lo que no tiene ningún coste efectivo para ellas, y el ofertante se lleva las subvenciones.

La Fundación Tripartita permite que los gastos asociados a la gestión sean del 10%, pero las empresas fuerzan para llegar a un 20% del total (en algunas circunstancias algo por encima), mientras que el resto se debe dedicar a la formación. Hay quienes inflan los costes (por ejemplo, con material de oficina hasta un 400% en su coste real). “Hay gastos que no se pueden justificar, y partidas que se pueden justificar y que no suponen un coste muy alto. Esto hace que para muchos lo que más prime no es la calidad de la formación sino la ingeniería para obtener la financiación pública”, se lamenta Javier Jiménez, presidente de la Confederación Española de Empresas de Formación (CECAP).

“El mercado de la formación ha vivido en los últimos 25 años de la subvención, con una competencia desleal de organizaciones que han entrado en el sector a base de ayudas públicas y fondos europeos. Ha sido importante al dar valor a la formación, pero ha generado mucho intrusismo: muchas entidades han ido solamente en busca de la subvención”, señala Jiménez.

El Gobierno, en el Plan de Empleo de 2013, ha tratado de poner más control al imponer que hasta el 40% de los fondos de las políticas activas (antes era el 15%) no sea fijo, sino que se supedite a la obtención de una serie de objetivos.

Desde las empresas que organizan e imparten formación coinciden en la necesidad de aumentar la vigilancia y las sanciones, pero consideran que mientras no disminuya el enorme poder de los agentes sociales poco se avanzará. La Fundación Tripartita está presidida por la directora general del Servicio Estatal de Empleo Público, pero las dos vicepresidencias están en manos de las organizaciones empresariales y las sindicales. “Los cursos los organizan ellos mismos o se los encargan a sus amigos o a los que les han votado”, explican fuentes cercanas.

http://www.elmundo.es/economia/2013/11/17/5287c4e30ab74015508b458d.html#comentarios

 

 

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